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Del Tai chi a la meditación

Foto: Joseph L. Martínez

***Colaboración especial

Por: Juan José Peña

Con información de Mireya Mya Taichi

El Tai Chi para la meditación es como la flor que florece  y sube en la vertical del universo, el hombre que se centra, y desde ahí profundiza en lo que es más que energía en movimiento,  una energía que sin embargo el alma usa como vehículo hasta llegar a tener un movimiento del cuerpo como el  rocío de la mañana, ligero y refrescante porque la simple alegría que da la acción se manifiesta en los sutiles movimientos del estudiante que se mueve con la imperceptible armonía del vacío.

El Tai chi es la flor del Tantra y del Taoísmo, que se eleva valientemente para alcanzar el cielo, entregándose completamente a la nada que la mueve con el viento.

Las artes marciales se crearon en primer lugar para tener un cuerpo sano y tener un pleno control sobre él, una mente sana y también un buen control sobre ella. Si se parte de aquí, el guerrero puede empezar un camino interno que lo ilumine.

El primer paso serio que da el guerrero interno es aprender a centrarse. Estar en el aquí y el ahora relajado y alerta, receptivo siendo plenamente consciente de sí mismo y de su entorno, poniendo la atención en el todo para poder percibir la nada. Esta simple acción de volver a ser natural requiere mucha energía, por lo que el verdadero guerrero sabe cómo mantener y cultivar su energía para expandir su conciencia.

La profunda relajación es fundamental para que un hombre pueda centrarse, ser más consciente y cultivar el Shen que se va a expandir por el universo, también es la base de la salud y del ahorro de energía para alcanzar una larga vida. Es este punto  donde el Tai chi se une profundamente a la meditación, la simple acción de hacer movimientos suaves relaja la mente y hace que disminuya la corriente de pensamiento haciéndonos más conscientes de nosotros mismos.

El Tai Chi funciona básicamente como un Samatha (tranquilizante de la mente) y como Vipassana (visión clara) al aprender a estar alerta mientras se observa el cuerpo y su energía, tornándonos  más sensibles y receptivos.

El arte de la relajación fue bien explorada por las ciencias internas de Oriente, porque es una entrega que armoniza la energía y hace que el Chi se mueva libremente por todo nuestro cuerpo. Cuando se está profundamente relajado la energía de la Tierra puede entrar libremente por los nueve puntos del pie y por Hui Yin,  nuestra vibración se sintoniza con la madre y podemos ser un canal para la abundante energía sanadora de la Tierra. La energía y el equilibrio que nos la madre son las bases para empezar acumular y transmutar el Ching.

Al igual, nos conecta con el cielo por Pai Hui  para tener una buena absorción de Chi por Chi Chung. Es decir, la relajación abre las puertas para entrar a la tercera fase de la alquimia donde se empieza a cultivar el Yang.

En los años que llevo enseñando Ciencia Interna me he dado cuenta que las artes marciales son una herramienta muy eficiente, para la transmutación de la energía y la expansión de la consciencia, si nuestra practica cubre 4 aspectos que son: El marcial, en donde el guerrero  fortalece su voluntad, su cuerpo y sabe defenderse por dignidad, amor hacia él y a sus semejantes. El terapéutico, que nos da la virtud de sanarnos a nosotros mismos por medio de ejercicios energéticos. El meditativo, que nos proporciona la oportunidad de expandir nuestra consciencia en el vacío. Y el artístico, para expresar esa hermosa creatividad que nace de nuestra expansión de consciencia.   

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Foto vía: Lucía Ring-Watkings

Los aspectos artístico y marcial van de la mano, porque manifiesta externamente nuestro estado interno, por lo que recomiendo un Tai Chi que trabaje a la par estos dos aspectos, como el Wudag Pai, que dos de las garras de su Dragón son artísticas con la caligrafía y la música y una es marcial.

Lo mismo ocurre con los aspectos meditativo y terapéutico. La meditación es regresar a nuestro estado natural del ser, el cual se alcanza fluyendo con el Todo,  siendo consciente de sí mismos, y para eso uno necesita saber sanarse, saber remover los obstáculos que nos separan del Padre Cielo y la Madre Tierra,  equilibrar sus fuerzas,  ir mas allá de la dualidad y permanecer en la ecuanimidad de nuestro centro vacío. Vivir en este mundo, pero no ser de este mundo. Vivir conscientes sin distraernos con el reflejo de la luna. En este aspecto recomiendo aprenderse a centrar con Tantra de la Mano Derecha o con Meditaciones Taoístas, aprender a sanarte energéticamente con Qi Gong y medicina tradicional china o Técnicas Yoguicas y Ayurvedicas. Aprender a cultivar y transmutar tu energía con Tantra de la Mano Derecha o Izquierda, o con Qi Gong, Nei Kung y Nei Dan. Para poder entrar en el vacío con Tantra Hindu, Tantra Tibetano Dzogchen, Meditaciones Taoístas o Zen.

El arte marcial debe de regresar a ser la llave que abra la puerta hacia el despertar de una consciencia superior, en la que el hombre se empodere, desarrolle todas sus capacidades y  el cultivo del amor propio nos dé una sensación permanente de tranquilidad y gozo, que nos encaminen a tomar nuestro lugar en el universo.

En el Kwon de Polanco, ubicado en Vitalia. Anatole France 342. Polanco. CDMX,  la Laoshi Mireya Perez Reyes  imparte las clases de Kung fu interno Wudang Pai y Tai Chi Wudang Pai, escuela donde su servidor también enseña Meditación Tántrica.

De igual forma en la Comunidad Shankha (Hidalgo Ote 302. Col Centro en Toluca, Edo. México)  imparto las clases de Meditacion Tantrica y Tai chi, ahí mismo se pueden estudiar artes marciales con profundidad y sobre todo se busca recuperar el verdadero sentido de las artes marciales, el cual es transformarte y llevarte a la iluminación.

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