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El día que le quité la máscara al Santo

La arena  estaba  repleta, mucha gente  se quedó afuera pues ya no encontró boleto en la taquilla, dos días antes se habían  agotado.

No podía creer  de  que mi nombre  en la  marquesina   generara  tanta  expectación.

Dos luchas anteriores habíamos terminado  con las máscaras rotas,  casi con el rostro al descubierto; de ahí se derivó el combate de “máscara  contra máscara”.  Yo, un luchador provinciano  que nunca había salido a luchar  en arenas de las ciudades, era increíble que le diera tremendas tundas a Santo;  él  mismo no daba crédito   que su investidura  de  troglodita de los encordados  ahora  a manos de un desconocido  estuviera  pasando las de Caín.

Los aficionados de mi pueblo me brindaban  su  apoyo  a todo pulmón, algunos a camisa quitada gritaban desaforadamente mi nombre. Esto enardecía tanto al Santo, que con furia pateaba las cuerdas  y los esquineros.

Mientras intentaba reponerme de  unas  patadas voladoras  que en cascada  me aplicó con un estrepitoso impacto en  mi pecho  y quijada, la visión  se me nubló,  pero los gritos de toda la afición  me dieron  fuerza y coraje para seguir en la contienda.

Venía  hacia mí  con furia inaudita,  sus ojos  desorbitados  bajo la capucha expresaban un odio incontrolable.  Sin reponerme todavía, pedía  a todos los santos del cielo que el público lo distrajera  siquiera un minuto más.

Se  acercó… Con rodillazos  en mi cara, hizo que  la  sangre saltara esparcida por diferentes direcciones,  me aplicó  un  fuerte  candado  con el brazo izquierdo y con el derecho   a puño cerrado  me  abrió la  frente  y caí casi  desfallecido.

Doña  Cleofas  vendía cervezas,  de lejos le tiró un botellazo que de lleno estalló  en su espalda.  Mientras  Santo  se dolía,  acomodé mi máscara para verlo bien ya que por los forcejeos   andaba desajustada, el sudor y la sangre que escurría de mi frente dificultaba mi visión.

Aproveché  su   descuido, lo  pesqué  del brazo y le apliqué un látigo, sin darle oportunidad de reaccionar lo sujeto nuevamente y otro más,  cruceta  al brazo, resiste,  se me  escapa. Pero no había  tiempo para descuidos, estábamos en la última  caída,  era ganar  o dejar morir el misterio de mi incógnita.

Lo prendo con tirabuzón,  rodamos a la lona,  codazos  y piquetes  a los ojos, resistía, pujaba,  bramaba.  Yo,  con furia  ya le había hecho  trizas  la máscara,   seguía  prendido   mordiéndolo, sólo  algunos espacios de  máscara  embarrados  en su cara  quedaban. No le solté, seguía hincándole los dientes y algunos fragmentos de la máscara  los  escupía  sin darme cuenta, otros quedaban esparcidos  en la lona.

Por fin, cuando me di  cuenta, aquél muñeco  de articulaciones  tiesas con la mano en lo alto en señal de triunfo,  que con tanto sacrificio me compró mi mamá en la feria del pueblo, ¡ya no tenía máscara! A puras mordidas, día tras día y  de a poco  la fue perdiendo hasta enseñar su cara ¿Cuándo volvería  a verlo  con máscara?  Antes de quitársela ¿porqué no  me quedé  chimuelo? Yo no tenía pintura  para   volvérsela  a poner.

A  mis escasos  ocho  años de edad,  ese muñeco fue tan significativo  para mi que a escondidas de mis padres,  compré hilo,  aguja y  retazo de satín negro para hacer mi propia máscara, sólo le abrí orificios para los ojos y me la enredaba  cubriéndome toda la cara, soñaba despierto que era un luchador gigante, tanto  como mis sueños.

Mi cariño por la lucha libre despertó tempranamente  mi  fantasía,  a través de la cual logré desenmascarar  a  puras  mordidas a mi ídolo, Santo “El Enmascarado de Plata”.

Eutimio Castillo Jiménez

Eutimio Castillo Jiménez

Escritor, compositor y cantante de talla internacional con 53 años de aficionado al Boxeo y la Lucha Libre. Actualmente es el Coordinador del Área de investigación, documentación y acervo de Guerreros And Fitness.
Eutimio Castillo Jiménez

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2 comentarios

  1. Tan bien redactado, que por un momento pensé que era un épico momento de la historia que desconocía.

    Pero resultó ser una fantástica historia que alegró una fresca mañana de sábado.

    Ulisses Cortes Ramos

    • Equipo de Guerreros & Fitness

      Muchas gracias Ulisses, esperamos que sigas atento a nuestra sección de Lucha Libre, pues tenemos contenidos y sorpresas para nuestros lectores sobre este hermoso deporte. Saludos.

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